[194] Y ME SIGO PREGUNTANDO ¿QUÉ ES LA POLITICA?
Parte 1
Felipe Díaz Garibay
Columna "Ventanas al Pensamiento", semanario "Vox Populi" de Sahuayo, Michoacán, México, domingo 22 de junio de 2014.
“…En tierra de ciegos… el tuerto es rey…” -Del refranero popular-
Para quienes nos hemos dedicado la mayor parte de nuestra existencia al estudio de la política, que no necesariamente de tiempo completo a su práctica, o dicho de otra manera quienes hemos tenido la extraordinaria oportunidad de estudiarla desde la perspectiva científica y conocer a fondo ciertos pormenores de su estructura conceptual por tener la fortuna de contar con maestros y catedráticos de primer nivel y además excelentes guías allende los umbrales universitarios, estamos ciertos de que la política es una actividad orientada necesariamente en forma ideológica –y ello muy a pesar de que por ejemplo muchos partidos dicen tener “doctrina” y no “ideología”- a la toma de decisiones de un grupo para alcanzar ciertos objetivos.
También puede definirse como una manera de ejercer el poder con la intención de resolver o minimizar el choque entre los intereses encontrados que se producen dentro de una sociedad.
A quienes nos ha costado un ojo y la mitad del otro compenetrarnos en el estudio de la política vista como ciencia, sabemos entonces que la utilización del término ganó popularidad desde el siglo V A.C., cuando Aristóteles desarrolló su obra titulada justamente “Política”.
El término en sí proviene de la palabra griega polis, cuyo significado hace alusión a las ciudades griegas que formaban los Estados donde el gobierno era parcialmente democrático. Cabe señalar que es en esta cultura, la griega entonces, donde se intenta dar formalidad a esta necesidad humana de organizar la vida social y los gobiernos desde tiempos ancestrales, aunque muchos estudiosos concluyen que no es hasta la aparición del Estado mismo en que se podría hablar de la aparición de la práctica política en virtud de la necesidad de poder dar solución a los llamados conflictos de clase que aquél –el Estado- trajo consigo.
La disciplina encargada del estudio de las actividades políticas se denomina Ciencia Política, los profesionales en esta ciencia reciben el mote de politólogos y las personas que ocupan cargos profesionales a cargo del Estado o aspiran a ellos se definen como políticos, aunque no precisamente a todos puede atribuirse la virtud de esta denominación, pues no necesariamente todos los que ocupan esos cargos de índole pública poseen, por ejemplo, los perfiles o los suficientes dotes para ser llamados tales.
Se considera que los inicios de la política se remontan al neolítico, cuando la sociedad comienza a organizarse en un sistema jerárquico y ciertos individuos adquieren poder sobre el resto. Federico Engels en su extraordinaria obra “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado” -cuento de hadas obligado para los estudiosos de la política- que recomiendo ampliamente leer, nos ilustra ampliamente sobre esta importante fase de la historia humana.
Antes, el poder simplemente residía en el que tenía mayor fortaleza física o en el más inteligente de un grupo. Algunos teóricos aseguran que este tipo de organización también podría ser considerado como una forma de política, por lo que ahí caeríamos en la definición de que la política es tan antigua como la propia humanidad, aportación que comparto a cabalidad.
Los sistemas políticos de la antigüedad eran generalmente absolutistas ya que la totalidad del poder se encontraba en manos de un único sujeto. En Grecia, existían también algunas polis donde se practicaba una democracia parcial y se llevaban a cabo asambleas más sin embargo no llenaban importantes vacíos dentro de la propia expectativa humana. A partir de la Revolución Francesa el esquema político experimentó un cambio importante, donde un elemento fundamental fue la Constitución Política de los Estados Unidos de Norteamérica. Desde ese momento se instauraron regímenes con características democráticas, donde la toma de decisiones responde a la voluntad general.
La democracia es la forma de organización política que ha cobrado mayor popularidad en las últimas décadas, se basa en un estado elegido por mayoría en base a lo estipulado por una Constitución aprobada por el pueblo, que ejerce un poder parcial y organizacional y cuyo objetivo es representar las ideas del pueblo dentro y fuera del territorio. Esto es así en la teoría pero en la práctica pocas veces se lleva a cabo de la forma deseada, debido a que es difícil que los políticos dejen a un lado sus intereses particulares para velar por los de todo el pueblo.
Si buscamos la definición de la palabra en el Diccionario de Ciencias Sociales veremos que se denomina como “política” justamente a la acción política propiamente dicha y político puede servir para adjetivar un elemento relacionado con ella, poder político, accionar político, etc. Por su parte el Diccionario de la Real Academia Española, DRAE por sus siglas, la denomina como el arte de gobernar a los pueblos y la adjetivación antes citada, como algo relativo a la política.
Más, sin embargo, en lo personal, me sigo cuestionando a cada paso ¿qué es la política?, y si observo el actual desenvolvimiento de las sociedades del mundo y el propio comportamiento humano, la interrogante se me convierte en el sueño diurno de cada día y la incontenible y vitalicia pregunta sin respuesta, sobre todo cuando por infinidad de fines e intereses también al accionar político lo dividen ideológicamente –con fundamento en un conflicto de carácter teórico metodológico y por ende científico-en dos grandes corrientes con el afán de buscar envolver la conducta humana y atraerla, con diversos fines también, hacia cualquiera de ellas con el afán de implantar y consolidar controles y/o hegemonías, sin tomar en cuenta que el fin mismo de la política, en términos puros y estrictos que no prácticos es, al final de cuentas uno solo, el mismo en todo tiempo y espacio. Materialismo e idealismo dan origen entonces a lo que comúnmente llamamos socialismo y capitalismo o derecha e izquierda; esta división ha sido la línea sobe la cual ha girado en los últimos dos siglos el debate sobre todo lo público y sobre todo lo político.
La política entonces posee connotaciones muy profundas, aspectos de enorme relevancia humana que no muchos entienden, pero nos vemos la próxima semana. (Continuará).♦
