[191] LOS RETOS ACTUALES DE LA EDUCACION ANTE LA GLOBALIZACION
Parte II
Felipe Díaz Garibay
Semanario “Tribuna” de Sahuayo, Michoacán, México, domingo 21 de noviembre de 2010.
El tema de las inequidades del mercado no es algo nuevo. Históricamente la discusión en las ciencias sociales han versado sobre esta ineluctable realidad que bien pone en tela de duda el buen funcionamiento del Mercado (que finalmente no es nada nuevo) y sus reglas de producción y distribución de la riqueza y, desde luego, cuestiona en grado sumo el funcionamiento que ha tenido históricamente lo que hoy conocemos como Estado.
Pero, en lo personal concluyo que el Estado debe existir. El mundo del Derecho argumento que no es posible tener una sociedad sin una voluntad suprema que la dirija y, desde ese ángulo, es un tema si no agotado si que ha quedado plenamente establecido y delimitado.
El fenómeno globalizador trae consigo efectos nada fáciles de asimilar sobre todo en sociedades con economías débiles; innumerables casos pueden citarse y, entre ellos, resaltan a primera mano el medio de transporte, el Internet, la telefonía, las paraestatales etc., entornos a los cuales los estudiantes universitarios, y las clases más desfavorecidas no pueden acceder fácilmente y constituyen servicios que resultan esenciales para impedir que la ya acusada desigualdad entre ricos y pobres se acentúe todavía más.
En efecto la ola globalizadora exige ciertos condicionamientos y rituales que no todas las naciones del mundo pueden cubrir a cabalidad y es así no tanto por ser economías débiles sino por las condiciones históricas que delimitan sus entornos sociales.
Por mencionar algo tenemos que la acción globalizadora incrementa la privatización de bienes y servicios; muchas empresas o servicios públicos caen en manos del capital privado, con el argumento de la mayor eficacia de la gestión y el aumento de la rentabilidad empresarial. Produce un impacto ecológico de gran alcance por el modelo de producción y consumo que impone, basado en el crecimiento sin límites. El auge de los movimientos financieros y la desaparición de las fronteras para el capital, hace que el sistema mundial sea muy frágil, pues una quiebra de estos movimientos puede producir un colapso de la economía mundial como de hecho lo está provocando en estos momentos y cuyos efectos ya se han dejado sentir en varios países.
En otro orden de ideas, hay que decir que en los últimos diez años se ha producido una revolución sin precedentes en las comunicaciones, especialmente en las telecomunicaciones, basadas en las redes telemáticas. La multiplicación del número de ordenadores y de personas, empresas e instituciones conectadas a Internet ha sido un fenómeno acelerado desde 1995 y ha experimentado un ritmo frenético, sin que se vea límite a su expansión: en sólo 5 años, de 1995 a 2000, el número de personas conectadas a internet pasó de 9 millones a casi 400. Lo mismo sucede con la telefonía móvil y otros medios de comunicación e intercambio, que han convertido a las empresas relacionadas con estos sectores en muy poderosas en el mundo, con mayor capital y poder de influencia. Todo este fenómeno ha dado lugar a la llamada “nueva economía”.
Esta sociedad de la información se caracteriza por el papel dominante que tiene esta mercancía en la economía mundial, con la ventaja de que la información se puede vender tantas veces como los usuarios soliciten, lo que resulta de gran rentabilidad para quien la produce. Las empresas que controlan la información necesitan de medios técnicos muy sofisticados, por lo que pocas pueden acceder a ellos: según un informe de la ONU, a comienzos del siglo XXI tan sólo cien empresas controlan la economía mundial.
También los sistemas de transporte han experimentado grandes cambios en los últimos años. Las mejoras de infraestructuras marcan hoy el grado de desarrollo de un país. El desarrollo tecnológico ha permitido un crecimiento vertiginoso de la velocidad de los transportes y de la capacidad de carga. Así en el transporte marítimo son numerosos los grandes buques petroleros con más de 300.000 toneladas de carga, aunque un accidente de estos petroleros produce unos efectos desastrosos en el medio natural. Por otro lado, en el transporte aéreo la capacidad de carga y transporte de pasajeros ha aumentado con los grandes aviones. Por último el transporte terrestre se ha mejorado con trenes de alta velocidad o con camiones de gran capacidad de carga, además de la mejora y ampliación de carreteras y autopistas.
2. La globalización y su repercusión en la educación.
La sobredeterminación en el rumbo económico impuesta por las presiones externas ha avasallado y desgastado la capacidad de respuesta y de movilización de los diferentes actores sociales. La desinformación, cuando no la ausencia total de información a la población ha jugado un papel muy importante en este proceso.
El rumbo político está sujeto al mismo tipo de coacción que ya surtió efectos en la economía, y las presiones para influir en un cambio cultural favorable a los intereses internacionales, se están haciendo sentir de manera cada vez más intensa.
En la educación las políticas son ajustar el sistema educativo mexicano para dar respuesta a los requerimientos de la distribución internacional del trabajo En ella se ha generado lo que es el “Programa de Modernización de la Educación”, donde su objetivo es estar acordes con los cambios económicos, tecnológicos, políticos y culturales que impone el propio sistema internacional.
En el terreno de la llamada “modernidad educativa”, es claro que la definición de modernidad como proceso de reestructuración productiva puede explicar las nuevas formas de concentración del capital, lo cual debe contrastarse en su momento con las nociones de modernidad esgrimidas como uno de los ejes sobre los que se asientan la reestructuración del sistema educativo mexicano.
Lo cierto es que este nuevo esquema educativo, pretende aspectos trascendentales que bien pueden influir de manera decisiva en un esquema formativo distinto al operado en años anteriores. Quizás lo más preocupante de este nuevo modelo es pretender inducir un proceso sustentado en la descentralización administrativa y la federalización, llevando consigo el traslado del financiamiento, mantenimiento y equipamiento de las escuelas a los Estados y Municipios. Al respecto es importante señalar que la participación del la parte central del gobierno es importante en la definición de los costos y la mecánica que puedan seguir las entidades federativas y los municipios no siempre puede ser la adecuada.
Sin embargo destacan aspectos trascendentes como el énfasis que se hace sobre la calidad de la educación más que en la cobertura educativa, esta idea aparece en la mayoría de los foros nacionales e internacionales, tanto académicos como oficiales, consolidándose como un “concepto estelar” del discurso sobre las políticas educativas contemporáneas. (Continuará).♦
