[162] DE NUEVO LA REFORMA POLITICA, ¿SERA VERDAD?
Parte II
Felipe Díaz Garibay
Semanario "Tribuna" de Sahuayo, Michoacán, México, domingo 31 de enero de 2010.
Mucho se ha dicho sobre lo que los mexicanos esperan de los partidos políticos y de sus candidatos a los diferentes puestos de elección; sin embargo, poco se ha mencionado sobre el trascendental papel que la sociedad mexicana debe desempeñar en la vida política, social, económica y cultural en unión con sus propios partidos políticos, es decir de aquellos hacia los que inclina su preferencia, intereses o disciplina cautiva si se requiere.
Si bien es cierto que el sufragio concede a los ciudadanos la oportunidad de participar directamente en la vida política, es importante que su participación no se restrinja únicamente a ello, ya que la política no consiste únicamente en el voto de la sociedad ni en las ideas demagógicas o de filosofías complejas, la política es, el modo de vivir de cada uno de nosotros, y la democracia es mas que un mero sistema de legitimación del ejercicio del poder, mucho mas que una actitud o conducta reservada para unos cuantos, es un régimen de participación popular que sobrepasa el mero electoralismo reducido al periódico ritual de depositar un voto en la urna electoral.
La voluntad de la sociedad mexicana es inequívoca. El cambio que vive el país es ya irreversible, y la ciudadanía ya no debe representar solamente el voto cautivo característico del México que nos precede, lo pasado y lo futuro no son nada comparados con el severo hoy.
Por ello, la reforma política que requiere el país es enorme. No bastaría con meras reformas a la legislación electoral y sus procesos sino ir más allá.
La hora decisiva no solo para los partidos políticos sino para la sociedad mexicana entera está en puerta; los partidos deben coadyuvar de manera decisiva en el diseño del rumbo que el país habrá de tomar en los próximos años. Grande es el reto.
Pero no asumen a plenitud su compromiso. Existe una profunda resistencia a inducir los cambios que en lo político requiere México, y no son sencillos.
La propuesta del Presidente Felipe Calderón en materia de Reforma Política contempla puntos importantes:
Era evidente que una iniciativa de tales magnitudes fuera de controversia y se levantaran las voces tanto en el Congreso como en los círculos políticos de México; en realidad muchos puntos contenidos en ella han sido tratados en innumerables iniciativas presentadas a lo largo de varias legislaturas pero lamentablemente, se han ido a la congeladora legislativa.
Queda claro que si antes no hubo la voluntad al menos para dictaminar tales propuestas, en esta ocasión las cosas no podría cambiar y fue así que, al ver afectados sus muy particulares intereses y su carrera hacia el 2012, algunos partidos levantaran la voz en contrario . Lo cierto de todo es que reformas y más reformas han ido y venido a través de la historia legislativa mexicana sin éxito alguno; jamás se ha llegado a fondo y, desde luego, que esta ocasión no constituirá la excepción, y no será así porque al interior de los propios partidos las cosas siguen estando mal.
Los partidos no reconocen, o no quieren reconocer, el papel que realmente juegan o deben jugar al interior de la vida política de México. Han circunscrito su actividad en meros asuntos electorales pero nunca a crear los cuadros de militancia y participación que requiere la democracia actual. (Continuará) . ♦
